Marcelo Delgado

Friday, December 05, 2008

Libertad . . .

"En las generaciones sin ideales se advierte una sorda confabulación de mediocridades contra el mérito. Todos los incapaces de crear su propio destino conjugan sus impotencias y las condensan en una moral burocrática que infecta a la sociedad entera. Los hombres aspiran a ser medidos por su rango de funcionarios; el culto cuantitativo de la actitud suplanta el respeto cualitativo de la aptitud. Cuando el mal es hondo, como ocurre en los diplomáticos de profesión, adquiere la inmoralidad estructura de sistema; los individuos se miden entre sí según su jerarquía, como fichas de valor diverso en una mesa de juego. El hábito de ver tasar a los demás por los títulos que ostentan despierta en todos un obsesivo anhelo de poseerlos y hace olvidar que el Estado puede usar en su provecho la competencia individual, pero no puede conferirla a quien carece de ella. En el engranaje de la burocracia no es necesariamente economista el profesor de economía política, ni astrónomo el director del observatorio, ni historiador el archivero, ni escritor el secretario, como tampoco es fuerza que sea estadista el agobernante. Las más de esas personas, respetadas por su rango, ruedan al anónimo el mismo día que lo pierden; a esa hora se mide la vanidad de su destino por el empeño con que sus domésticos alaban a los nuevos amos que los sustituyen. El hombre que se postra ante el rango de fetiches pomposos logra hacer carrera en el mundo convencional a que sacrifica su personalidad; lo merece. Su destino es frecuentar antesalas para mendigar favores, perfeccionando en protocolos serviles su condición de siervo. Desdeñe la juventud esos falsos valores creados por la complicidad en el hartazgo. Burlándose de ellos, el hombre libre es un amo natural de todos los necios que lo admiran. Respetando la virtud y el mérito, antes que el rango y la influencia, aprenderán los jóvenes a emanciparse de la servidumbre moral. Por eso tener ideales es vivir pensando en el futuro, sin acomodarse al azar de la hora presente; para adelantarse a ésta, es menenster vivir desorbitados, pues quien se entrega a la moda que pasa, envejece y muere en ella. Si el mérito culmina en creaciones geniales, ellas son de todos los tiempos y para todos los pueblos." Citando a José Ingenieros en "Las Fuerzas Morales".

1 Comments:

At 4:03 PM, Blogger Jaime López said...

Interesante cita. Gracias.

 

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